Esta serie de tejidos están realizados con procesos textiles de manipulación que se utilizan para decorar las prendas. Se trata de técnicas muy refinadas hechas de gestos manuales repetidos y minuciosos, que he querido utilizar para generar tejidos habitables y performativos, que al colocar sobre mi cuerpo se convierten en un refugio, una cubierta, una segunda piel. Los pliegues de la tela, conseguidos a base de manipular la tela con la costura, son una exteriorización de los pliegues internos de los órganos, es decir el interior que se muestra al exterior.

La indumentaria tiene una fuerte carga de significados culturales, sociales e interiores y con estas telas he querido generar una segunda piel que envuelve y protege el cuerpo y que es una extensión del concepto de habitar liberado de vínculos culturales y sociales. Las telas son extensiones del cuerpo.

Los autorretratos que me hice con las telas colocadas sobre mi cuerpo aluden a la imagen de un cuerpo convertido en casa, como el de los caracoles. En cambio, cuando retrato las telas apoyadas sobre una roca, busco una ambientación específica para cada pieza. 

 

 

penelope

escultura textil

aprox. 80 x 125 cm

2015

 

 

proserpina

escultura textil

aprox. 70 x 120 cm

2015

 

 

cenere

escultura textil

aprox. 65 x 45 x 30 cm

2015