A oscuras

2013

  

Resumen de la propuesta:

  • acciones abiertas al público y en espacios públicos de la ciudad.

  • Talleres de conciencia corporal abiertos al público.

  • Instalación final de vídeos y material recopilado en los talleres y acciones.

 

En este texto voy a hablar de las experiencias que he vivido a lo largo de mi ultima investigación artística, centrada en una comprensión muy personal de los procesos vitales del cuerpo y de las emociones.

No me resulta fácil escribir sobre procesos tan efímeros como las vivencias, ya que estas se resuelven en el momento, en el presente y dejan rastros y capas finas a través de las que mirar.

La mejor manera de transmitirlas es para mi el mismo vivir y sentir.

 

 

Moverme con los ojos vendados es para mí, bailar con mi lado oscuro.

 

 

intro

Este texto describe un largo proceso de trabajo, en el que se han fundido estímulos y motivaciones procedentes de experiencias distintas.

En el punto en el que me encuentro, es importante decir que este escrito refleja la necesidad de hablar de mi investigación de una forma descriptiva, y espero que mis obras plásticas y performáticas se ocupen de transmitir algo de lo que no se puede decir o comprender con palabras.

Además insisto en que esta investigación es un proceso de aprendizaje, que todavía no tiene fin. Los resultados son informaciones que estimulan procesos vitales y reflexiones, que a su vez vuelvo a invertir en las practicas artísticas.

redescubrir mi cuerpo

La re-elaboración de encuentros, lecturas, colaboraciones y experiencias directas con mi cuerpo ha sido el causante de este camino, que desde el principio he vivido como un aprendizaje.

El primer input se presentó con el acercamiento a mi cuerpo. Esto sucedió de una forma espontanea e inconsciente: en principio mi forma física y mi manera de estar se me presentaban en cuanto elementos que podía estudiar como algo externo a mí. Me miraba sabiendo que dentro de mi hay huesos, órganos y músculos, pero sin sentir la conciencia de ser estos huesos, órganos, músculos. Hasta entonces todo lo que sabía de mí procedía de una curiosa mezcla entre definiciones externas y procesos de meditación muy abstractos, pero muy importantes.

Desde este primer contacto sentí la necesidad urgente de entender las intenciones que habían contribuido a crear mi idea de cuerpo, y porque. Y como esas habían definido una comprensión parcial de mí. Las preguntas entonces surgieron: ¿que construcciones culturales mueven las diferentes partes de mi cuerpo? ¿Como hacen funcionar mejor o peor mis órganos y con ellos mis funciones vitales? No solo esto, quise también comprender que es lo que controla mis intenciones, de donde vienen los bloqueos físicos de ciertas partes de mi cuerpo, las posturas incorrectas, o la forma de andar encogida en ciertas situaciones.

Entonces busqué respuestas en los libros y me confronté con profesionales de las terapias alternativas con el cuerpo, de la medicina tradicional china y europea, del deporte, de la danza. Y se me abrió ¡la puerta que da al infinito! Me di cuenta de la cantidad de información que hay sobre estos temas, y la viví como una increíble posibilidad de continuo cambio, experimentación, e investigación, de la que poder dejarme guiar.

A la vez que investigaba, mi trabajo plástico se desarrollaba como un mapa dentro del caos de información, muy estimulante, que acumulaba. De hecho el mismo trabajo me indicaba los puntos claves sobre los que seguir la investigación, e hizo posible la asimilación y comprensión de lo que leía, a través de mi cuerpo.

Desarrollé un trabajo performatico muy amplio, en el que entre otras cosas me di cuenta de que no siempre hay necesidad de un publico, y que lo fundamental de esta disciplina es la autoconciencia.

Trabajé con la figura del laberinto y su imaginario. Mi cuerpo, se convirtió en el terreno de estudio para comprender las relaciones entre emociones y cuerpo, y en el medio para vivir en la práctica estas experiencias. Decidí centrarme en investigar lo desconocido dentro de mi: cerrando los ojos al mundo exterior, me miré desde y hacia dentro, perdiéndome voluntariamente en el laberinto.  

En los laberintos no hay reglas para moverse que no sea el saber escuchar y relacionar: en la oscuridad escuché el silencio y recibí estimulos. Y relacioné el cuerpo y la mente según parametros para mi nuevos.

Entre otras cosas, en el laberinto me encontré con el Minotauro. Este personaje rechazado por la familia, aislado por la sociedad y deformado por el abandono y la falta de amor y por lo tanto monstruoso, se convirtió en un simbolo para una nueva lectura de mis experiencias. Este mito revive en todas las situaciones de incomprensión, incomunicación y aislamiento, debidas la mayoría de las veces a falta de amor hacía uno mismo.

Luego empecé con las performances. Estas han sido mis herramientas principales para trazar lineas abstractas y físicas, con la función de ordenar las experiencias y darles un sentido a la vez linear y circular.

las acciones

Con las performances puse en práctica experimentos con el público o en soledad, siempre buscando datos con los que trabajar, y a la vez acumulando estímulos que se convirtieran en intuiciones y proyectos de trabajo.

La primera propuesta fue una acción sin titulo basada en la improvisación e interacción con el “público”. Encontrándome entre ellas, me acercaba a las personas de una en una y las abrazaba, las miraba, les tocaba el pelo o hacía cualquier otra cosa se me ocurriese.

(acción en JIAAP, primeras jornadas de arte de acción del Pumarejo)

De esta acción surgió otra más elaborada en la que los espectadores se convertían en protagonistas activos. Mi función era simplemente la de guiar el proceso marcando las “pautas”, invitándoles a cerrar los ojos, creando un contacto físico con las personas y estimulando unos movimientos “descontrolados” en cada uno. Según el lugar en donde repetí la acción, y el tipo de público participante, el movimiento individual de cada uno creció, se mezcló con el del vecino, creando una masa orgánica de cuerpos sin intenciones, que se mueven en el espacio e interaccionan limitando el control racional y de la vista.

(EstoQueEs, jornadas de arte transmedia y cuerpo)

Con este trabajo surgieron dos elementos fundamentales de esta investigación, relacionados entre sí: por un lado el movimiento espontaneo del cuerpo, y por otro la percepción a través de otros sentidos que no sea el de la vista que, como explicaré más tarde, descubrí ser una herramienta autoritaria en la comprensión de ciertos estímulos.

Empecé estableciendo una práctica diaria en la que me dedicaba a través de varios ejercicios a escuchar mi cuerpo y a trabajar mi conciencia corporal. A parte del yoga y algunas otras prácticas, decidí dejar que mi cuerpo se expresara a su manera, sin o con el menor control racional posible. Descubrí muchos movimientos nuevos, que relajaban partes del cuerpo que suelen ser muy tensas, pero sobre todo encontré una forma de expresión instintiva y siempre actualizada a mi estado emocional. Desarrollé una danza liberatoria en donde hay escucha activa hacia dentro de mi y hacia los paisajes sonoros y energéticos de mi alrededor.

Lo más importante es que “bailaba” con los ojos cerrados, para superar las barreras racionales que acompañan mi sentido de la vista, y para no sentir el miedo de poder ser observada en pleno desarrollo de una acción tan intima, en la que cuento mis secretos, miedos y vergüenzas con el movimiento del cuerpo.

Sigo utilizando esta práctica cada vez que lo necesito, como desahogo o celebración, para estar con migo misma y escucharme pero la considero una práctica personal que no tiene razón de ser enseñada al “público”.

El otro aspecto fundamental de mi investigación surge de la práctica anterior y se centra en el intento de desarrollar una percepción corporal a través de los otros sentidos excluyendo el de la vista.

Este interés se manifestó realizando los ejercicios corporales que describo arriba: en el desenvolvimiento de mi “baile” con los ojos cerrados, sentí una gran libertad de movimiento gracias a la superación de las barreras de la timidez (la mínima posibilidad de ser “vista” mientras me expreso con mi cuerpo, siempre ha creado en mi cierto encogimiento).

Al moverme con los ojos cerrados me dí cuenta de la cantidad de estímulos que hasta entonces había marginado, y que quería explorar. Quería ir a fondo de una situación relativamente nueva para mi cuerpo y mis sentidos, así a través de la experiencia directa, el ejercicio diario y el gradual aumento de las dificultades, intenté desarrollar una nueva conciencia corporal.

Al principio trabajaba en el patio de mi casa, un espacio conocido y arquitectónicamente delimitado. Decidí recorrer el espacio según las referencias visuales que tenía en mi mente, para confrontarlas con las sensaciones físicas: entonces lo atravesaba por el lado largo, luego por el corto y finalmente en diagonales, dejándome guiar alternadamente por mi lado derecho e izquierdo. Repetí este mismo ejercicio durante muchos días, y a pesar de las experiencias acumuladas, a veces me encontraba en un estado de pánico hasta el punto que tenía que quitarme el pañuelo de los ojos.

Con el tiempo adquirí habilidades para sentir con antelación el aproximarse de los obstáculos, dejarme guiar por los sonidos, distinguir zonas de luz y de sombra por la diferencia de temperatura etc.

Entonces introduje el primer elemento, es decir la búsqueda de otra persona en un espacio delimitado. Cuanto más grande era el espacio, más complicado se hacía encontrar la otra persona a “oscuras”, pero a pesar de todas las distracciones con las que podía toparme, comprendí que se puede desarrollar la intuición de la energía vital de otro individuo.

Hice varios ejercicios de paseos guiados por la ciudad en donde me dejaba conducir con los ojos cerrados por otra persona, o yo la llevaba. En estos paseos guiados poco comunes se crearon situaciones que alteraban las relaciones entre las personas, tanto entre las directamente involucradas como en los “espectadores” improvisados. Noté por ejemplo actitudes interesantes en las personas que me guiaban y que se tomaban muy en serio su papel de guías en cuanto a prevenir posibles riesgos físicos. Uno de mis guías se tomó la responsabilidad de elegir un recorrido que consideraba muy bonito estéticamente y a nivel sonoro. Otro guía se convirtió en un acompañante poco convencido pero muy cercano.

El ultimo paseo guiado lo hice en el mercado central de Mysore, ciudad del sur de la India, en donde me dejé guiar por una amiga francesa. Era el final de la tarde y el mercado estaba a punto de cerrar, ya no había casi nadie comprando pero los vendedores seguían en sus puesto un poco recogiendo y un poco disfrutando del final del día. El suelo estaba lleno de restos, sobretodo hojas, papeles, flores.

Mi amiga me guiaba con mucho cuidado y protegiéndome, sabiendo que cualquier actitud excéntrica en la India llama mucho la atención, sobretodo si realizada por una chica occidental. Nunca sabré lo que decían los vendedores desde sus puestos, pero recuerdo oír sus risas, y sentir un poco de miedo en mi y en mi guía.

(acción en el mercado central de Mysore, Karnataka, India)

Siempre cuando me llevan a un paseo guiado, me ofrezco a que intercambiemos los roles. La experiencia de acompañar es muy interesante. Desafortunadamente las personas que he acompañado siempre han demostrado menos confianza de la que me esperaba, y supuse que esto se debía a la falta total de ejercicio en moverse con los ojos cerrados, y a la incomodidad social que genera ser visto haciendo algo tan “raro” y llamativo.

Creo que cuanta más auto-conciencia haya ejercitado cada uno, menos miedo tendrá en dejarse guiar por otra persona.

Cuando nos movemos con los ojos cerrados en espacios públicos nos sentimos muy expuestos a peligros y a posibles respuestas negativas por parte de la gente, nos sentimos inseguros y vulnerables. Nosotros no vemos nada, pero todos nos ven.

A menudo me he encontrado con personas que se molestaban por no entender la situación, hasta el punto de preguntar por si tenía alguna enfermedad en los ojos.

En otras acciones decidí afrontar yo sola el mundo con los ojos vendados, sin acompañante ni testigos. En el primer experimento de este tipo decidí recorrer varias veces el perímetro de una plaza peatonal.

En otra ocasión decidí emprender un proyecto más importante. Recorrí a oscuras la carretera de campo que llevaba a mi casa. Necesitaba experimentar y poner a ulterior prueba mis sentidos, salir del espacio domestico y lanzarme sin ayuda al mundo exterior. En este caso quise generar un documento de la acción y dejándome colgar una cámara al altura del diafragma grabé un vídeo del recorrido; el resultado son imágenes enigmáticas, confusas y movidas. 

Video

Finalmente tantas experiencias distintas me llevaron a planificar una intervención en un lugar publico donde desarrollar una acción definida: decidí ir con los ojos vendados a un supermercado del centro, uno grande y frecuentado, y hacer una compra mínima de pan y atún. La acción no duró más de media hora pero generó un desencaje en la “sintaxis habitual de los acontecimientos”(1) causando preguntas, curiosidades, explicaciones e incluso prohibiciones.

La acción se documentó con una cámara y por esto descubrí que en los supermercados no se pueden hacer fotos, pero conseguí colarme justificando que estaba realizando un experimento destinado a estudiar y mejorar las experiencias de los non-videntes.

(acción en el supermercado Mercadona)

En ocasión del veinte aniversario de Edita (reunión de editores independiente) se celebraron en Granada dos jornadas de performances y poesía. Allí presenté mi acción “A oscuras” en la que durante dos horas me movía entre el público con los ojos vendados. Mi acción consistía en acercarme a las personas y preguntarle en voz baja que me contasen un secreto, algo de que se querían liberar. A continuación pedía que me apuntasen en un papel unas palabras para resumir el contenido de su historia. La acción terminaba cuando finalmente me quitaba la venda de los ojos y leía los apuntes en el micrófono.

(Edita Nomada, Granada 2014, organizado por Ángel Sanz Montero e Isabel León Guzman)

Una de las consecuencias de estas acciones a nivel físico es un fuerte cansancio, debido a la necesidad de procesar un gran numero de estímulos nuevos, con herramientas que aún no están lo suficiente afinadas para desarrollar su tarea de la forma más eficiente.

El resultado de tanto experimentar es muy amplio y quizás, como decía al principio del texto, difícil de describir. Todo este proyecto ha sido un proceso de trabajo largo, en el que se han fundido estímulos y motivaciones procedentes de experiencias distintas. Mucho es lo que siento haber aprendido a nivel de percibir y sentir, y de este volumen de experiencias se ha beneficiado mi relación con migo misma, y la relación entre mis pensamientos y mi cuerpo. Además de seguir siendo un ámbito de estudio y de nuevas acciones.

 

los cursos

Una de las reflexiones más recientes consistió en adaptar las experiencias realizadas a nivel individual a un formato de trabajo abierto al público proponiendo un “taller de conciencia corporal” en el que se plantean una serie de ejercicios interactivos y de grupo.

El curso está enfocado a trabajar con el cuerpo y los sentidos alterando su normal funcionamiento gracias a la abolición del sentido de la vista. De esta manera nuestras formas de estar y de percibir se ven expuestas a un cambio muy grande al cual cuerpo y mente tardan en adaptarse.

Los ejercicios propuestos quieren jugar con el desencaje y la pérdida generados por lo inhabitual. En estas condiciones, una vez superado el primer estado de inseguridad se puede percibir algo nuevo y con el debate final se observan las distintas experiencias.

Los ejercicios que se realizan acrecen gradualmente la posibilidad de percibir el mundo con herramientas insólitas. Se estructuran desde un nivel básico hasta uno avanzado: se da inicio al curso con ejercicios de concentración y de movimiento espontaneo para relajar la mente, el cuerpo y establecer un dialogo entre los dos. Se trabaja siempre con los ojos cerrados, generando interacción entre los participantes. Los ejercicios se desarrollan en espacios cerrados y abiertos, y el desarrollo de los mismos tiene un carácter experimental, por lo tanto el proceso de trabajo se adapta al grupo.

Sin embargo la confrontación de opiniones sobre diferentes maneras de percibir un mismo hecho permite observar puntos de vistas originales de los que generar nuevos planteamientos.

(Beca Al Raso, organizada por Víctor Borrego, Valle del Lecrín, Granada) 

 

1: Ferrando, Bartolomé. El arte de la performance: elementos de creación. Mahali Ediciones (Stella Cometa, S.L.) Año de la edición: 2009. ISBN: 978-84-613-1524-6.

los cursos

 

bibliografía

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Rossi Collevati, Sara. Leggende e tragedie della mitologia greca. Gianni Monduzzi Editore, 1998. ISBN:

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Ferrando Colom, Bartolomé. El arte de la performance: elementos de creación. Valencia: Stella cometa Ediciones Mahali, 2009. ISBN:978-84-613-1524-6.

Abramovic, Marina. Daneri, Anna (et al.). Marina Abramovic. Milano: Charta, 2002. ISBN: 88-8158-365-8

Cereceda, Miguel. Problemas del arte contemporáne@: curso de Filosofía del arte en 15 lecciones. Murcia: Cendeas, 2008. ISBN: 9788496898318.

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Fernández Gonzalo, Jorge. La muerte de Acteón: hacia una arqueología del cuerpo. Eutelequia, 2011. ISBN: 978-84-938733-5-6.